La entrega
del servicio es total y está disponible donde haga falta, particularmente en la atención a las personas abandonadas, adictas a drogas, deambulantes, alcohólicos, enfermos, personas con VIH-SIDA u otras condiciones catastróficas, ancianos. En fin, donde quiera que se oiga el clamor de los pobres y necesitados de la Iglesia.