Riopedrenses se unen para revitalizar su comunidad

Por: Hno. Joshua Torres Pérez, sfm

Desde hace varios años, es una realidad que Río Piedras no es ni una sombra de lo que llegó a ser en un pasado. En el pueblo es evidente el deterioro de las estructuras, los problemas de drogadicción, las personas sin hogar y cada vez son más los comercios que se ven obligados a cerrar sus puertas por la precaria situación que vive el País. Ante este sombrío panorama ahora se añade el paso de un huracán considerado el más fuerte que ha sufrido nuestra Isla en muchos años. Sin embargo, luego de este catastrófico fenómeno, un rayo de luz ha vuelto a resplandecer en la región de Río Piedras.

Dos días después del huracán, la Junta Comunitaria del casco urbano de Río Piedras realizó una convocatoria para atender la difícil situación por la que acababa de pasar el País. En la reunión, que se llevó a cabo en la Iglesia Bautista de Río Piedras, estuvieron presentes sacerdotes, religiosos, pastores, comerciantes, líderes comunitarios, estudiantes de la Universidad de Puerto Rico y voluntarios. Este acto de unión, motivado por el deseo de ayudar, propició una serie de obras solidarias que aún hoy continúan brindando servicios a la comunidad. En entrevista para este medio, la presidenta de la Junta Comunitaria, Zenia González Clemente expresó: “Cuando todos salimos y vimos el desastre, queríamos ayudar pero no sabíamos por dónde comenzar. Cuando yo vengo caminando para casa, me encuentro un grupo de universitarios con machetes y cuchillos abriendo caminos. Al verlos me emocioné. Ver estos muchachos que estaban sin clases, y estaban ahí haciendo lo que ellos entendían que podían y debían hacer, eso fue como una señal del Señor que me dijo podemos hacer mucho”.

La Junta Comunitaria estableció distintos comités desde los que se canalizaron las múltiples ayudas y servicios. Los comités fueron los siguientes: alimentos, seguridad, salud, apoyo emocional y espiritual, cuido de niños y limpieza. Cada comité tuvo su sede en distintas localidades distribuidas por toda la zona riopedrense, con el objetivo de atender de forma más cercana las necesidades de cada comunidad dentro y fuera del casco urbano.

La parroquia Nuestra Señora del Pilar, su grupo de Cáritas y la Sociedad Fraterna de Misericordia se hicieron partícipes de esta iniciativa y colaboraron mano a mano para el servicio de los residentes de esta zona.  Desde la parroquia

del Pilar se trabajó el comité de salud bajo la dirección de P. Carlos González, sfm, quien además de sacerdote, ejerció como médico por muchos años. El salón parroquial, que había sufrido algunos daños por el paso del huracán, fue rehabilitado en poco tiempo para brindar los servicios encomendados bajo este comité. Por más de 3 semanas se ofrecieron servicios de orientación a pacientes sobre cómo conseguir medicamentos, varios médicos voluntarios llenaron recetas de forma gratuita y además se ofrecieron ayudas económicas a algunos pacientes para la compra de medicamentos.

Por otra parte, el comité de alimentos desde el primer día al presente entrega más de 400 platos de comida caliente entre voluntarios y residentes de las distintas comunidades del pueblo. Respecto a los alimentos, Zenia González añadió: “Fuimos a revisar las égidas, en Río Piedras tenemos dos. Se encontraban en una situación bien difícil ya que estaban sin diésel para la planta, los viejitos no podían bajar, no podían cocinar porque las estufas son eléctricas y no permiten estufas de gas. Así que nos encargamos de las dos égidas y le estamos proveyendo alimentos”.

Una de las quejas más repetidas entre los residentes era que “FEMA no llegaba”, así que la Junta Comunitaria se dio a la tarea de comenzar a ensamblar toldos en las casas que se encontraran en una situación más urgente. “Pedimos toldos y las brigadas están yendo a las casas a montarlos. Un grupo de profesores y estudiantes de arquitectura vino a ofrecerse y ellos los están montando”, añadió González. Las casas a las que se les está dando prioridad son aquellas que por razones particulares no podrán adquirir los beneficios por parte de FEMA y los residentes no tienen actualmente los recursos necesarios para restaurar sus techos.  Además, de esto se están buscando los medios para conseguir materiales de construcción para arreglar las casas de aquellas familias que por esta emergencia no tienen un hogar digno donde vivir.

Ante la respuesta por parte del municipio y el gobierno, la Presidenta expresó: “Primero, lo maravilloso de este junte es que todo el mundo entró sin importar de dónde era. La dinámica que se dio, por ejemplo, entre la Iglesia Bautista y la Iglesia Católica, con los hermanos de la Sociedad Fraterna de Misericordia no se da en todos lados. Aquí tenemos desde Iglesias Pentecostales hasta Adventistas y nadie ha preguntado o ha dicho de dónde soy, simplemente han llegado y estamos aquí para trabajar. La parte gubernamental fue muy lenta. Si nos hubiéramos sentado a esperar que el gobierno respondiera, estaríamos todavía esperando. Realmente a Río Piedras lo está levantando la comunidad, la gente que ama este pueblo, que se preocupan por él. No esperamos al gobierno. Hay sitios que se sientan a esperar a que el gobierno venga porque entienden que son los responsables. Aquí dijimos ‘no’. Aquí nosotros somos los responsables, la gente que aquí vivimos y que aquí trabajamos”. Además, recalcó que aunque el área del pueblo aparenta estar normalizada, la realidad es que en los barrios fuera del pueblo la situación todavía es muy triste y dolorosa.

Aunque todavía es mucho el trabajo que queda por hacer, la Sociedad Fraterna de Misericordia y Cáritas de la parroquia del Pilar, continúan visitando cada hogar para conocer sus necesidades particulares y ofrecer un remedio a los tantos problemas que aquejan nuestra comunidad, siempre recordando que “cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt. 25, 40).

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