¿Cómo descubrir la llamada de Dios?

En una ocasión un joven me preguntó: “¿Qué sentías cuando percibías que Dios te llamaba?”. Me surgió una respuesta espontánea y le dije: “Mucha confusión y deseos de responder a algo, pero no entendía a qué”. Luego, esta conversación me hizo reflexionar mucho.

Todos los cristianos estamos llamados a una sola vocación: la santidad. Pero esa santidad la alcanzaremos por medio de una vocación particular. Ahí es que entran las vocaciones que conocemos como el sacerdocio, matrimonio, vida religiosa, laico comprometido, etc. Estas vocaciones particulares no son la meta, sino un camino. Cada cristiano está llamado a vivir una de estas vocaciones particulares, pero no las escoge, sino que Dios la regala. La vocación es una propuesta de amor que Dios hace para el resto de nuestras vidas. Es el camino que El mismo ofrece para llegar a la santidad. Pero, ¿cómo saber a lo que estoy llamado?

Hay muchos medios y herramientas para descubrir la vocación, se me ocurren tres de ellas.: oración, dirección y camino. La oración permitirá abrir el corazón y entrar en diálogo con El. Este diálogo inicialmente parece confuso y difícil, porque no encontramos las respuestas de inmediato. Todo es cuestión de paciencia y perseverancia.

En Segundo lugar, la dirección espiritual es muy importante. Se debe buscar una persona capaz de ayudar en la búsqueda, que tenga experiencia en el tema y pueda acompañar en el proceso. En tercer lugar, ¡hay que a caminar! La vocación, sea la que sea, no se descubre sentándos a esperar a que pase el tiempo. La vocación se descubre caminando, lanzándose en un camino de fe que, poco a poco, se irá comprendiendo. ¡Dar el sí de María!

Por: Hno. Joshua Torres Pérez, sfm

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